Proyecto Educativo

La Compañía de María es la primera Orden religiosa apostólica femenina dedicada a la enseñanza

Inspirada en el carisma de Santa Juana de Lestonnac, su fundadora, fiel a sus orígenes, pone al servicio de la sociedad y de la Iglesia su patrimonio educativo de más de 400 años de existencia.

Tiene como MISIÓN ofrecer una educación humanista cristiana que, desde el diálogo fe-justicia, fe-cultura, fe-ciencia y tecnología, incida en la formación integral de las personas y en la transformación de la sociedad.

Un Proyecto Educativo Que Aúna Tradición y Novedad Para Seguir “Tendiendo la Mano”

La intuición de Juana de Lestonnac: “tender la mano educativamente”, se ha ido haciendo realidad a lo largo de la historia de formas diversas. La integración de sus elementos fundamentales con los nuevos saberes y avances de cada momento histórico posibilita una respuesta adecuada a cada tiempo y lugar, lo que da al Proyecto un carácter abierto y dinámico.

“Tender la mano educativamente”, al estilo de Juana de Lestonnac, da sentido y vigencia a las Instituciones Compañía de María.

Una Propuesta Educativa Propia

La Compañía de María, al servicio de la sociedad y de la Iglesia, ofrece una educación evangelizadora fundamentada en la persona y en el mensaje de Jesús de Nazaret e inspirada en María, su primera discípula, que da nombre propio e identidad al Proyecto.

Desde esta cosmovisión cristiana de la persona, de la vida y del mundo pone los acentos en:

Una Educación Humanista Cristiana

Que considera a la persona como centro de la acción educativa y oferta una educación integral que contribuya al desarrollo armónico de todas sus potencialidades.

Se acompaña el crecimiento en la fe de los miembros de la comunidad educativa desde el respeto a la libertad personal y a las diferentes creencias y religiones.

Una educación para la solidaridad, la responsabilidad social y el desarrollo

Que lleve a implicarse en la construcción de un mundo mejor para todos y en el cuidado del planeta.

Los Centros Compañía de María armonizan personalización y socialización, libertad y responsabilidad, autonomía y colaboración, creatividad personal y creación de vínculos comunitarios que posibiliten llevar adelante compromisos personales y compartidos.

Una educación que se realiza con otros

Desde un trabajo conjunto y complementario.

Hacer del Proyecto Educativo un proyecto común, pasa por la construcción de una comunidad educativa. La acogida, el diálogo, la participación, el trabajo en equipo, la cristiana cooperación y la corresponsabilidad son elementos esenciales para hacerlo posible.

La importancia de la familia en la educación y en la transformación de la sociedad, exige a nuestros Centros buscar cauces para su participación, mantener una comunicación fluida y ofrecerles posibilidades de formación para ayudarles en su tarea como primeros educadores de sus hijos.

La relación con antiguos alumnos, la interacción con la Iglesia local y con diferentes organismos, instituciones y grupos que comparten la búsqueda del bien común, son también características de este Proyecto Educativo.

Una Educación de Calidad

Que busca la eficiencia de cada uno de los procesos que conforman la tarea educativa.

La Compañía de María es una Institución en continuo aprendizaje. La formación permanente de los educadores es garantía de su calidad educativa.

La mejora continúa inspira nuestra praxis e introduce en nuestros Centros dinamismo y flexibilidad. La reflexión sobre la práctica, la evaluación continua y procesual y la introducción de planes de mejora, son herramientas que utilizamos para hacerlo posible.

Una educación que va más allá del aula y de lo establecido

Buscando otros espacios educativos que favorezcan la educación integral y la vivencia de la interculturalidad.

Se ofertan una serie de actividades extracurriculares que buscan compartir la fe, cultivar el sentido artístico, incentivar la capacidad de crear e investigar, favorecer el disfrute y cuidado de la naturaleza, practicar el deporte, entrar en contacto con otras realidades.

Una educación que va más allá del aula y de lo establecido

A través de educadores que son testigos, con su palabra y con su vida, de los valores y principios en los que se quiere educar.

Ser educador Compañía de María es algo que va más allá de una función o una tarea. Es, en definitiva, un modo de acoger y transmitir la vida.

Principios Filosófico–Pedagógicos Que Nos Identifican

A lo largo de la historia, la Compañía de María ha ido acuñando expresiones que reflejan la filosofía que subyace en el Proyecto de Juana de Lestonnac e indican una manera propia de realizar su quehacer educativo.

“Todas no calzan el mismo pie”

La Compañía de María busca ofrecer una propuesta educativa que responda a las necesidades de cada persona y que desarrolle todas sus potencialidades.

Entiende la diversidad como un valor y lo expresa desde unos Centros inclusivos que apuestan por la igualdad de oportunidades.

“Formación de cabezas bien hechas más que bien llenas”

Se cuenta con una pedagogía que ayuda a estructurar el pensamiento, a incentivar la investigación y a formar el sentido crítico y creativo.

Se potencia el desarrollo de la interioridad -ser-, de las capacidades -saber-, habilidades -saber hacer- y motivaciones -querer hacer-, a la vez que se estimula la formación de un pensamiento reflexivo, abierto y solidario.

“Educar en comunidad desde un Proyecto común”

El desarrollo del Proyecto requiere una comunidad educativa, donde cada uno de sus miembros tiene su lugar y su aportación específica.

La coherencia entre la acción de esta Comunidad y los principios y valores del Proyecto ha de ser la expresión de una forma y estilo de vida que emanan del Evangelio y es garantía de autenticidad en la oferta de la fe.

“La mujer debe salvar a la mujer”

En los centros de la Compañía de María se favorece y educa para la equidad y la complementariedad de géneros.

“Relación que acompaña, integra y ayuda a crecer”

El estilo propio de la Compañía de María es caminar con la persona, en un clima de proximidad y afecto, señalando el horizonte y posibilitando que cada una recorra su propio camino. El educador, mediador del aprendizaje, acompaña este proceso mediante el diálogo en libertad.

“Educar en la vida y para la vida”

Se prepara a la persona para afrontar las situaciones nuevas y los desafíos que la realidad presenta desde unos principios éticos y evangélicos.

Se desarrollan metodologías que aunan conocimientos, habilidades y actitudes, de manera que cada persona pueda integrarlos, ponerlos en relación y aplicarlos en las diversas situaciones y contextos cotidianos.

“No dejar apagar la llama”

En los centros Compañía de María se ofrecen los medios necesarios para que pueda darse el encuentro entre cada persona y el Dios que la habita.

Buscar y encontrar a Dios en la vida, en medio del mundo, en la cotidianidad, uniendo armónicamente contemplación y acción, es lo que caracteriza la espiritualidad Compañía de María.

Conscientes de que la fe es un don, educar para la apertura a la trascendencia es una llamada a ser, personal y colectivamente, testigos y referentes del Dios de Jesús. Nos compromete a “no dejar apagar la llama” y a compartir e irradiar esa luz.