
Con mochilas cargadas de sueños y el corazón abierto a la novedad de Dios, nuestra comunidad educativa dio inicio oficial a un nuevo año escolar.
Nuestros patios y pasillos volvieron a vibrar con el sonido más esperado: las risas y conversaciones de nuestros estudiantes. Este primer día de clases no fue solo un regreso a la rutina, sino una verdadera celebración de la vida y la esperanza.
Bajo nuestro lema del año, «Es posible acoger y responder a la novedad que Dios nos ofrece», recibimos a cada niño, niña y joven con la convicción de que este 2026 será un tiempo de transformación. Inspirados por el «Sí» de María y el espíritu valiente de Santa Juana de Lestonnac, iniciamos este camino escolar sabiendo que cada día es una oportunidad para descubrir la presencia de Dios en el aprendizaje y la convivencia.
En este primer encuentro, nuestro equipo docente y asistentes de la educación dieron la bienvenida a las familias con el cariño de siempre, reafirmando nuestro compromiso de ser una comunidad que acompaña, cuida y desafía a sus estudiantes a dar lo mejor de sí mismos.
«Ver los rostros de nuestros estudiantes hoy nos recuerda que la educación es un acto de confianza mutua. Iniciamos este año con la alegría de saber que caminamos juntos.»
¡Feliz inicio de año escolar a todos! Que el Espíritu nos guíe para que, en cada sala de clases y en cada rincón de nuestro colegio, logremos mantener siempre la llama encendida.

